sábado, 30 de agosto de 2008

Female Trouble: mujeres como espejos

Espejos de la memoria 11

Fotografía de Cindy Sherman.

...Female Trouble (al igual que el título de la película de John Waters) es la maravillosa exposición que estará hasta finales de octubre en la Pinacoteca de arte moderno de Múnich. Una mirada a la mujer desde la mujer; el juego a través de la cámara, utilizada como espejo o medio para la representación (la máscara o lo teatral), celebrando la condición femenina o, revelándose ante los clichés y conductas que se le imponen como mujeres.

Female impersonator on a bed, Diane Arbus, 1961.

Desde las celebérrimas Cindy Sherman, Francesca Woodman, Diane Arbus, Nan Goldin, hasta las más recientes, Daniela Rossell, Pipilotti Rist, Tomoko Sawada exploran en cada uno de sus trabajos una identidad femenina, a veces desde el colectivo o desde lo íntimo. Una inclusión inteligente, dentro de la lectura de la exposición, ha sido el discurso de lo femenino de fotográfos y/o performancistas como Robert Mapplethore, Jürgen Klauke, Urs Lüthi o Pierre Molinier.

Miradas recientes

Este post lo estructuraré en un par de entregas. Comenzaré con el trabajo de artistas más recientes. En la exposición participan, apenas, dos latinoamericanas, Ana Mendieta (Habana 1948 -Nueva York, 1985), quien utiliza en una serie el cristal como "barrera" para autoexplorar su cuerpo en frente del visitante.

Hay cierta angustia que se evidencia en estos retratos, una desesperación por alcanzar esa visión que llega hasta la deformación de tanto querer acercarse.

Por otro lado, resalta especialmente el trabajo de la mexicana Daniela Rossell (México D.F., 1973) con su serie: Ricas y famosas. Como apuntó (acerca de esta serie) el gran Carlos Mosiváis, se deja ver: la metamorfosis del kitch a la alcurnia, y el sarcasmo se deja colar en los retratos de las millonarias mexicanas.
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De la serie: Ricas y famosas. Daniela Rossell

Los espacios dejan entrever su sospechoso buen gusto. Así, lucen orgullosas en sus mansiones, los modelitos de diseñadores en sus habitaciones rosas, felpudas y abigarradas, que rayan en el artificio, a lo que Mosiváis intuye como la posible: conversión del hábitat en el alma. Su trabajo lo inscriben dentro del nuevo documentalismo latinoamericano; la novedad, en vez de retratar a los indígenas mexicanos y sus coloridas fiestas, ha enfocado su búsqueda hacia una parte de la población también ajena para muchos, los muy muy ricos.

De la serie: Costume (2003). Tomoko Sawada.

El trabajo fotográfico de la japonesa Tomoko Sawada (Kobe, 1977) muestra también ironía, en el que a través de la mimetización a través del disfraz, explora los oficios de muchas mujeres japonesas. Si bien su manejo de lo estético y técnico es intachable, su trabajo me supone algo frío, y tal exploración de la identidad, en la que se ve una clara identificación con el trabajo de Cindy Sherman, se vuelve repetitiva en su concepto.

Igual ocurre con las fotografías de la francesas Sophie Calle (París, 1953), que como artista conceptual me parece realmente interesante, siendo el resultado de esta serie en particular, Days under the sing of B, C & W, irregular, a veces hay atisbo de pura poesía y por otro de superficialidad.

Días bajo el signo de la B. Sophie Calle.

La serie que se expone, traducida libremente como Días bajo el signo de la B, C y W, tiene un interesante génesis. Para resumirlo, siendo ella objeto de inspiración para un personaje de una novela de Paul Auster, ella luego le pidió que de alguna forma escribiera "su" personaje de la vida real. Ante tal despropósito que raya en el vértigo, el autor se negó, pero igual le envió unas Instrucciones personales a fin de mejorar la vida en Nueva York. En ella acumulaba una serie de consejos como sonreír, hablar con desconocidos... y "vivir cada día bajo el imperio de una letra del abecedario".

Entrevista ADN la Nación (Argentina) a Sophie Calle.

Imágenes en movimiento
Dos artistas participan con sendas videoinstalaciones, la subversiva Pipilotti Rist (Grabs, Suiza, 1962) con Ever is over all (1997), en la que un paisaje bucólico en una pantalla se confronta con otra imagen de una chica de apariencia naif, con una música deliciosa, va saltando como una niña por una acera de la ciudad, una gran flor lleva en la mano. Inesperadamente, rompe las ventanas de los coches aparcados con su contundente flor.
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Reproducción de Imagen: Claudia Hernández

El juego de las apariencias, la frágil chica en vestido y con una flor se convierte en amenaza de repente. Un policía (que parece ser una mujer bajo el uniforme) va viendo lo que ocurre, pero en vez de detenerla, pasa por un lado y le sonríe. Realmente el juego de trucar los estereotipos hace que sea realmente sorpresivo.

El vídeo puede verse en Youtube

Me ha gustado en especial Destroy she said (1998) de Mónica Bonvicini (Venecia, 1965). La artista concatena una serie de fragmentos de películas en la que aparecen mujeres en diálogos o gestos, con las que logra tejer un solo discurso, en el que sin reveses invita al espectador a concretar y recrear lo que ve.

Reproducción de Imagen: Claudia Hernández

Próxima entrega acerca de Female trouble: Los convulsos años 60.
No dejen de leer el interesante artículo de carlos Mosiváis acerca de la serie Ricas y Famosas de Daniela Rossell.

(Female trouble estará hasta finales de octubre en la Pinakothek der Moderne, en la Barer Str. 40, Múnich)

Nota: este artículo ha sido reescrito un día después de haber sido publicado.

lunes, 23 de junio de 2008

Espejos de la memoria 10- Anna Ajmátova

La garita

Yo nací el mismo año que Charles Chaplin, la sonata
Kreutzer de Tolstoi, La torre Eiffel y creo que Eliot.
En la noche de mi nacimiento se celebra la antigua noche
de San Juan (23 de Junio, Midsummer night).
Me llamaron Anna en honor a mi abuela.
Su madre fue la princesa tártara Ajmátova cuya familia
no pensó que me convertiría en poeta
y haría de este apellido mi nombre literario.
Nací en dacha Sarakini cerca de Odesa.
Esta dacha, mejor dicho, esta cabaña estaba al fondo
de una estrecha e inclinada parcela al lado del correo.
La costa marítima era escarpada y los rieles del
ferrocarril iban por el borde mismo del acantilado.
Cuando yo tenía quince años y vivíamos
en Lustdorf, pasamos una vez cerca de Sarakini.
Mamá me sugirió entrar y ver esta casa, la cual yo no había visto antes.
A la entrada de la cabaña le dije:
"Aquí algún día habrá una placa
conmemorativa", y no era vanidosa. Eso fue
sencillamente una broma tonta. Mamá muy afligida dijo:
"Oh Dios, qué mal te he educado".

1957

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Anna Ajmátova (Odessa, 1889-1966), es considerada una de las poetas rusas más importantes. En otro post, prometo entregar algo de sus poemas más famosos, en su mayoría traducidos por la músico y poeta venezolana Belén Ojeda, cuyas traducciones son consideradas las mejores realizadas al español. El de hoy siempre me fascinó (tenía otra versión pero no la encuentro) porque coincide con mi cumpleaños también y es difícil de encontrar publicado.
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martes, 3 de junio de 2008

Espejos de la memoria 9- El enigma y mito

de Francesca Woodman
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Sin título.

...La primera vez que vi una fotografía de Francesca Woodman (una sin título que forma parte de la colección del Metropolitan Museum) pensé que era una artista de principios de siglo, como tantas otras antiguas fotografías que el museo posee. Era un torso parecido al de una Venus de Boticcelli en color sepia, y si uno se acerca, puede ver el disparador de la cámara, en la mano de la modelo.

Su biografía apunta que nació en Denver, Colorado (1958), que realizó estudios de arte en Estados Unidos e Italia, que nunca vivió de su trabajo fotográfico, que el mismo mes de enero, recién publicado su libro: Some Disordered Interior Geometries (1981) decidió suicidarse.
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Debe ser ya la hora del almuerzo.


En lo que fue una breve carrera, la artista es ya un mito de la fotografía del siglo xx, exponiéndose, su trabajo, en museos tan prestigiosos como el Moma o el Metropolitan. En sus fotos ella insiste en un autorretrato escurridizo, lleno de enigmas, sombras, planos con figuras oblicuas, a punto de desvanecerse. Por momentos logra acercarse al surrealismo de una manera personal, como ese autorretrato bajo tenedores: Debe ser ya la hora del almuerzo, o aquel que cuelga del marco de una puerta (S/T) y que, irremediablemente, nos recuerda una crucifixión. Quizá una de los más alucinantes es en la que parece atrapada por un gignatesco árbol, titulada Early.



Sin título.

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En sus fotos, con claras referencias femeninas, se sienten las texturas, los suelos fríos, las paredes desconchadas, el barro o la arena con la que se unta el cuerpo... y a la vez utiliza como nadie la economía de recursos. Sus fotografías son los opuesto a la estridencia (no en balde sus formatos eran pequeños), oníricas, evanescentes e intensas. Todo lo que se pretende decir es a través de la sugestión.

Autorretrato (Hablando con Vince) 1975-1978

Web con más fotos: Heenan

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lunes, 26 de mayo de 2008

Espejos de la memoria 8- Oscura y luminosa Gothessa

Acento en el brillo.
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En uno de mis post hablo de jóvenes chicas talentosas que en aparecen en el portal Devianart, luego de la fresca Duhitsmia está Gothessa, otra chica de 18, esta vez rusa, con una banda de música, que también apuesta por el autorretrato constante. Al igual que la primera, pero por diferentes vías, también hay juego, representación del mundo que le es afín.
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Para caer en el cielo.
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Natalia Drepina es su verdadero nombre, a pesar de su estética y concepción gótica, logra también un toque naif que le quita hierros a lo intencionadamente oscuro, una mezcla de inocencia en busca de profundidad.
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A través del vidrio.

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Amo la estética de los Góticos, su exagerada teatralidad, la ropa, el elaborado maquillaje, la verdad es que le da color a los seres aburridos que habitamos en las ciudades, todos con vaqueros y camisas, más o menos. De adolescente experimenté una corriente parecida, apadrinada por la banda The Cure, en la que el negro era mi color, mis dedos con inmensos anillos de plata y colgantes barrocos colgaban de mi cuello.

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Not blind eyes can see.

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Se retrata siempre hermosa, impecable y arregladísima, una Lolita de lo negro, apuesta por el manejo digital de sus fotografías para resaltar detalles y potenciar algunas búsquedas surrealistas en muchos de sus trabajos. En la primera foto vemos cómo se desdibuja el rostro y solo saltan los irreales ojos verdes, profundos y hermosos y unos labios como geisha. También me gusta mucho la que aparece detrás del vidrio corrugado, una especie de sueño o red en la que está atrapada, un recurso tan sencillo y a la vez tan efectivo en sus resultados. Gothessa tiene un gran dominio de su cámara y de los escenarios en los que habita su mente. Luz y oscuridad en su concepto, aunque la primera, no se intencionada.
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Imaginación roja.

Imágenes: ©Gothessa
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sábado, 10 de mayo de 2008

Espejos de la memoria 7- Amélie Nothomb:

'El hambre soy yo'
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"Soy una gran fetichista del chocolate y puedo comer
cantidades monstruosas. Ni siquiera hace falta que sea bueno".
Amélie Nothomb
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...La primera vez que leí a la escritora belga Amélie Nothomb fue por casualidad. Recuerdo que era la novela Metafísica de los tubos (Anagrama. 2001), ya de entrada el título me parecía pedante, me imaginaba un rollo existencial inaguantable, para colmo, ¡ojo! En la tapa, había un cintillo que ponen las editoriales a manera de promo, en la que rezaba: que había recibido un premio del público, ufff, más miedo aún, ya que coincidir con el gran público es peligroso a veces… pensad en los tochos de libros que ahora se venden como churros que hablan de conspiraciones, catedrales y no sé qué más historias, pero, cuál sería mi sorpresa que el libro comienza a engancharme. Nothomb apuesta en su mayoría por los tintes autobiográficos y lo hace de una manera extraordinaria, llegando a retratar el ego infantil como nadie. Solo he leído 4 de sus 9 novelas que han sido traducidas al español, ya que me lo tomo con calma, son breves, digeribles con rapidez y ciertamente divertidas.
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Imágen de la utora a manera de samurai.
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Su grafomanía no llega a la de Aira pero no es nada despreciable: tres libros escribe por año de los que solo, publica uno, computando hasta ahora unos 58 escritos. Según dice, escribe 4 horas diarias y lee unas 4 más luego, su avidez del mundo queda descrita muy bien en sus novelas, reflejada en el apetito, que no es más que deseo por el alimento material o inmaterial. Biografía del hambre (Anagrama, 2006) así lo constata. El hambre es el hilo conductor de su autobiográfica narración, salpicada siempre por pasajes interesantes referentes a los lugares en los que ha vivido (su padre era diplomático), nacida en Japón, país en el que reside hasta tempranísima edad, luego se mudan a Pekín, Bangladesh, Nueva York…

En 1999 publica Estupor y temblores (Anagrama, 2004) quien recibiera el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 1999, y que más adelante fuera llevada al cine por Alain Corneau (2003). En esta brevísima novela, la autora relata su paso por una empresa multinacional en Tokio, impresionante descripción de la cultura nipona contemporánea, llena de contradicciones y riqueza, y mucho más asombroso las anécdotas autobiográficas con las que la sazona: ¿quién ha podido olvidar a la Amélie limpiando los váter de la empresa, a manera de castigo disciplinar cercano a la milicia? A todas éstas le antecede la breve Cosmética del enemigo (Anagrama, 2003) que me resultó irritante, no por su manejo del absurdo in extremis, sino que pareciera que se le va de las manos, que a uno le es imposible conectar ni crear empatía alguna con ninguno de los dos personajes.

Esta escritora es un bestsellers y es curioso ya convenza tanto a la crítica (que en Francia suele ser muy rigurosa) como a un público gigantesco. El diario Le Figaro realizó una encuesta entre 35 críticos literarios, quedando elegida por todos ellos como su escritor/a favorito de edad inferior a 40 años.

Su estilo es extravagante, mordaz, imaginativo, irreverente, juega con el artificio, pero a la vez se conjuga muy bien con el uso del lenguaje preciso y es indudable, que su literatura posee un mundo propio que ya puede adivinarse en sus páginas sin necesidad de ver quién lo firma.
Para terminar os dejo un fragmento en donde la utora se autorretrata en su niñez o pubertad, que parece en:
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Biografía del hambre (fragmento)

Estaba extraordinariamente mal hecha. Unas fotografías en la playa así lo atestiguan: una cabeza enorme sobre unos hombros débiles, brazos demasiado largos, un tronco excesivamente grande, unas piernas minúsculas, enclenques y patizambas, el pecho hundido, el vientre hinchado y proyectado hacia delante a causa de una dramática escoliosis, la desproporción reinando como dueña y señora: parecía una anormal.

Me daba lo mismo. Nishio-San [su aya] decía que era muy hermosa, con eso me bastaba. En casa vivía atiborrada de belleza humana gracias al espectáculo de mi madre y de mi hermana. Mamá era un esplendor conocido, una religión revelada a la luz de las masas. Me quedaba boquiabierta ante ella como ante una estatua, pero me cebaba todavía más con la hermosura de Juliette, que me resultaba más accesible. Dos años mayor que yo, una encantadora cabecita sobre un cuerpo delicado, fino, con cabellos de hada y expresiones de una frescura desgarradoras, llevaba a la perfección su nombre de niña fatal.

Consumir belleza no la alteraba: miraba a mi madre durante horas, podía devorar con los ojos a mi hermana sin que le faltara ningún trozo. Lo mismo ocurría con el placer de contemplar las montañas, los bosques, el cielo y la tierra.

lunes, 28 de abril de 2008

Espejos de la memoria 6- La total desnudez de Nan Goldin

Autorretrato en rojo.

La reconocida fotógrafa Nan Goldin ( Washington D.C., 1953) ha trabajado desde hace años en el retrato de seres anónimos y cercanos a la artista, como una suerte de biografía a través de las imágenes. Desde que se mudó a Europa ha trabajado como profesora en la universidad de Yale y confiesa su asombro al comparar su época de estudiante, en la que ni sus compañeros ni ella pensaban hacer dinero con el arte, "Ahora a los estudiantes que enseño... solo quieren saber en qué galería pueden ayudarles para exponer. Apenas se gradúan, van directo a exponer a las grandes galerías".

Su obra se me antoja como una antropología cultural cercana, en la que la artista siente la necesidad de involucrarse con su sujeto retratado. Ella reniega del retrato único, al punto de haber fotografiado a sus modelos por más de 20 años, siendo solo la continuidad la manera con que cree reflejar enteramente a sus personajes, convirtiéndose su trabajo en una narración. Sus amores, amantes, amigos, padres han sido constantes en sus temáticas, en los que hurga con una inquietante, y a veces desesperada, motivación en los roles de género que mujeres y hombres solemos cumplir, a la vez que se construye un diario de trasfondo muy urbano. Ello lo lleva más allá, en su trabajo de La Balada de la dependencia sexual, imágenes presentadas en slideshows (a manera de película) en la que las parejas y sus relaciones se exponen al desnudo.

Autorretrato en mi habitación.

Su trabajo huye de la perfección, no manipula ninguna de sus fotos, no le interesa la belleza como tópico, si hay o no luz, si quedan borrosas... las vidas de la gente, el momento, es lo que ella le interesa retratar y están allí, así la luz no les favorezca. Sus escenarios se nos revelan cercanos, gente común en las que a veces nos vemos, es como salir a la calle, y entonces aparecen en sus fotos personas haciendo el amor, riendo en un modesto apartamento junto con amigos, un moretón en una pierna, una cicatriz de embarazo... Pero Goldin reconoce que otros artistas (de otras disciplinas, eso sí) ya habían utilizado algunas de su formas recurrentes: "Pasoloni utilizó a jóvenes de la calle que él amaba y deseaba. Fassbinder utilizó sólo a gente que conocía. Cassavetes utilizó la misma gente una y otra vez, así que no soy la primera que hace esto".

La artista confiesa haber estado muy influenciada por el cine, ya que mientras no iba al instituto iba a ver películas dos o tres veces por día. Pero más allá del cine clásico de los años 40 y 50, que devoró, dice que el cine de Fassbinder y Kieslowski han sido un referente para su trabajo. Ha incursionado en el cine, realizando para BBC de Londres un documental, autobiográfico, I'll Be Your Mirror (Seré tu espejo).

Simon y Jessica en la piscina.

Seleccioné un par de autorretratos del artista, uno en rojo, saturado, que com muchos otros que ella ha realizado tienden a disolverse en un desenfoque, o bien el otro, una Goldin sexual, de melena alborotada y semidesnuda en la intimidad de su habitación. Por otro lado escogí un grupo de fotos (entre otras) de su serie de 17 fotografías: Portfolio Cookie Mueller (1976), su amiga quien fue actriz de varias películas de John Waters, en el que deja registro de su relación con ella, de la boda de Cookie, de ella con su hijo, de la muerte del marido y luego la de ésta, en la que lejos del pudor se atreve a retratarlos en su propia urna, como también lo hiciera el fotógrafo japonés (con quien a veces la han comparado) Nobuyoshi Araki con su madre y su esposa, retratándolas en la enfermedad y luego en su muerte. Es tan brutal, potente como tierna, la foto que tomó del delgadísimo y solitario brazo entre las sábanas de un amigo enfermo de sida: Gilles arm. La artista se ha atrevido a retratar sin patetismo muchos temas tabú para nuestra sociedad: la muerte, la enfermedad, la sexualidad y sus diversas identidades...

Jabalowe durmiendo debajo del mosquitero.

Goldin reflejó como nadie el espíritu de los 80 del cual se nutrió y vivió intensamentea. Su mayor valor es la desnudez que otorga a sus retratos. En su trabajo abraza a la vida en todo su esplendor y horror por igual, aunque buena parte de sus fotos enfatiza en el dolor, la soledad, la enfermedad, las relaciones y lo cotidiano, su más reciente trabajo se deja sentir menos doloroso, se abre paso al mundo exterior a través de los paisajes y se nota cierta calma en sus retratos, que continúan explorando la intimidad y la sexualidad. Pueden verse en la página de la galería www.yvon-lambert.com

Portfolio Cookie Mueller.

Imágenes: © Nan Goldin

domingo, 20 de abril de 2008

Espejos de la memoria 5- El dulce encanto de los 18

Sorprende cuando uno bucea por internet y uno se encuentra con una gran cantidad de gente que hace cosas verdaderamente buenas. En el portal Devianart he hallado montones, mientras andaba en mi búsqueda de autorretratos. Muchas de ellas jovencísimas, apenas si tienen 18 años, como Duhitsmia (su nik en el portal), norteamericana, que reside en el estado de Maine.

Me topé, como apunté antes, con muchos trabajos buenos de chicas, pero quise comenzar mostrando el de Duhitsmia, porque posee una frescura, energía y alegría que me traen a la cabeza el ideal de estar joven (porque también me he encontrado con otras más oscuras e igualmente buenas). Celebro de su trabajo su sentido del humor, sus ganas de reírse, su celebración de la vida en cada foto.
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No en balde tiene como autorretrato de presentación del portal (de los cientos que tiene) este que publico de primero, en la que aparece rodeada de gominolas de colores. Me complace todo lo que deja ver en sus juegos de retratos en lo que aparece la planta de su pie, su nostalgia por las amigas y el amor por su novio. Igual hay una búsqueda formal clara y sorprendente, encuadres colores, temas.



Un retrato de la juventud, en cierta forma y sus fotos invitan a sonreír desde la adolescencia.


Imágenes: ©Duhitsmia